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Escudo del barrio de Recoleta
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de Recoleta



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Protegen el adoquinado de un pasaje de Caballito

El Pasaje San Ireneo, entre la avenida Juan Bautista Alberdi y Rosario, en el barrio de Caballito, tiene tres cuadras de longitud y es adoquinado, pero el Gobierno de la ciudad decidió asfaltarlo y los vecinos se niegan al cambio, por lo cual hicieron una movilización que fue tenida en cuenta por el juez Victor Trionfetti, y las obras que ya había comenzado, fueron interrumpidas.

En principio, este amparo de resguardo del patrimonio urbanístico porteño, seguirá hasta que se resuelva definitivamente qué ocurrirá con este pasaje que tiene intención de conservar su tradicional empedrado y se niega a un cambio que cambiaría la apariencia y borraría su esencia. Asimismo, otra de las razones por las cuales los vecinos no quieren que se asfalte se debe a que eso generaría una salida rápida para los vehículos, lo que pondría en riesgo a los alumnos que asisten a las escuelas de la zona. Debido a que ya se habían iniciado las tareas de remoción de adoquines, se solicitó la recomposición del ambiente dañado, ordenando el restablecimiento al estado anterior del Pasaje San Ireneo. Esto es, que sus tres cuadras mantengan el adoquinado en su superficie.

Entre las medidas por implementar, el titular del Juzgado N° 15 ordenó a la Ciudad "la inmediata suspensión de toda obra vinculada con la remoción, retiro o sustitución de adoquines en toda la traza de la calle Pasaje San Ireneo".

Trionfetti tomó el amparo como juez de turno en el fuero contencioso administrativo y tributario de la ciudad, pero ahora el expediente continuará en trámite ante el Juzgado N° 5, a cargo del magistrado Martín Converset, según informa la página web del Consejo de la Magistratura de la Ciudad. Allí deberá determinarse si se retomará la obra o quedará suspendida.

Cabe recordar que existieron otros episodios similares en San Telmo, donde se había removido el empedrado en la calle Defensa y luego de haberla asfaltado, las protestas de los vecinos lograron hacer que nuevamente se volviera a colocar el adoquinado y lo mismo ocurrió tiempo después en la calle Carlos Calvo.

Sin embargo, hay algunas contradicciones inentendibles con respecto a retirar o incorporar adoquines en los barrios y una muy grande ha sido pretender cambiar la típica postal de San Telmo, uno de los barrios más antiguos de la ciudad, quitando su tradicional adoquinado y lo mismo ocurrió en Recoleta pero a la inversa, ya que la calle Junín, en la zona que corre delante del Cementerio de Recoleta, la Iglesia del Pilar, el Centro Cultural Recoleta y algunas laterales, se adoquinaron y no es lo que mejor queda en el coqueto barrio, sobre todo por tratarse de zonas en las que vive gente muy mayor, con problemas de desplazamiento, que usan sillas de ruedas y se dificulta su circulación, como así también los cochecitos de bebés y las elegantes señoras que se ven en problemas pretendiendo caminar por allí con zapatos de taco aguja. A eso se suma la suciedad que se junta entre los adoquines y sobre todo durante los fines de semana, cuando hay más movimiento de porteños y turistas que pasean por allí.

Hay decisiones que deben ser muy meditadas antes de ser aplicadas, sobre todo porque es importantísimo adaptarse a los tiempos que corren y a su modernismo, pero no por eso tenemos que borrar ciertas huellas del pasado que forman parte de nuestra historia y son patrimonio de todos los porteños.


www.conozcarecoleta.com.ar (3410) - Publicado: Miércoles 15/03/17