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Escudo del barrio de Recoleta
Escudo del barrio
de Recoleta



Visitante Nro.

El desmedido crecimiento de las villas

Quienes tenemos más de 50 años, sabemos que hasta hace unas décadas, las villas eran escasas y en su mayoría estaban en el conurbano bonaerense. Casitas precarias de chapa y madera, ocupada por gente muy pobre que vivían de changas, botelleros, cartoneros, albañiles, etc.

En los últimos 40 años, han ingresado a nuestro país una gran cantidad de inmigrantes paraguayos, bolivianos y en los últimos años, venezolanos, colombianos y peruanos, que lamentablemente llegaron y se instalaron donde les vino en ganas e incluso exigiendo viviendas dignas, como muchas veces se los ha visto en los cortes de avenidas. Lo cierto es que esta situación ha generado un crecimiento desmesurado de las villas, que lejos de ser refugio de indigentes y pobres, también albergan delincuentes de todo tipo, contribuyendo a una mayor inseguridad.

Lo lamentable es que algunos funcionarios que están actualmente en el gobierno, durante sus campañas, habían prometido erradicar las villas y lejos de hacerlo, las urbanizan, les construyen canchas, centros culturales, etc, en terrenos que fueron usurpados ilegalmente y donde vivieron muchos años, sin pagar un peso, colgados de la luz y así se fueron extendiendo, viviendo en barrios de los más costosos de la ciudad, como Retiro y Recoleta.

En su momento, Perón encontró una fácil solución al problema de falta de trabajo y de vivienda. Se hacían construir los llamados barrios obreros y quienes construían las casas, tenían trabajo, quienes vendían los materiales, también; se les daba a las personas préstamos y con ellos podían acceder a la vivienda. A las mujeres, se les regalaban máquinas de coser y se les enseñaba a usarlas para que contribuyeran con otro ingreso de dinero al hogar. Hoy, se otorgan planes de jefe de familia, planes trabajar, asignación universal por hijo y en los hogares donde cobran todos esos planes, el ingreso por planes los induce a no buscar trabajo, generando un importante egreso de dinero al estado, que se paga con el de los contribuyentes, esos que salen a trabajar cada día y más de una vez encuentran las calles cortadas por piquetes que reclaman más planes y les coartan la posibilidad de llegar a sus lugares de trabajo a quienes en definitiva los mantienen.

Según estadísticas que surgen de un informe realizado por el gobierno nacional y organizaciones sociales, en nuestro país hay más de 4 mil villas, que en forma conjunta ocupan una superficie que supera la de toda la ciudad de Buenos Aires y son habitadas por más de tres millones de personas.

El Relevamiento Nacional de Barrios Populares, lanzado por el gobierno nacional para identificar villas y asentamientos informales de todo el país, incluye un informe poblacional detallado con el que se pretende conocer la realidad de las comunidades que allí habitan.

Los números del informe aún están en proceso de análisis, pero uno de los datos salientes es que en todo el país existen 4.228 barrios populares, que en conjunto ocupan un total de 330 kilómetros cuadrados. Alrededor de 1.600 se encuentran en el conurbano bonaerense. Más de la mitad nacieron antes del año 2000 y casi un cuarto del total son posteriores a 2010.

El relevamiento refleja también que más de 3.000.000 de personas (un total de 800.000 familias) habitan en villas o asentamientos informales. Para comprender la magnitud de la estadística son útiles las comparaciones: el número es superior a la cantidad de habitantes que se registra en la mayoría de cada una de las provincias del país; sólo se puede equiparar con la población total de Córdoba (3.308.876 personas) o con la de Santa Fe (3.194.537), de acuerdo a las estadísticas del último censo nacional.

Un barrio popular -de acuerdo a los parámetros del relevamiento- es aquel donde viven al menos 8 familias agrupadas o contiguas, en el que más de la mitad de la población no cuenta con título de propiedad del suelo ni acceso regular a dos (o más) de los servicios básicos: red de agua corriente, red de energía eléctrica con medidor domiciliario y/o red cloacal.

"Desde el Gobierno Nacional, junto a organizaciones sociales, estamos trabajando en un proyecto histórico para conocer y mejorar las condiciones de vida de las personas que viven en los barrios populares de todo el país", destacó Ramón Lanús, presidente de la Agencia de Administración de Bienes del Estado y responsable del Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap).

Hasta el momento, se encuestó al 60% de los hogares identificados en todo el país. Los mismos vecinos de cada asentamiento -capacitados por quienes impulsan el estudio- son quienes llevan a cabo las entrevistas. Ya se relevó a más de 500.000 familias y fueron entregados 60.000 Certificados de Vivienda Familiar, una herramienta que les permiten a las familias acreditar su domicilio y acceder a servicios básicos como agua, cloacas, luz y gas.

El Renabap nace a partir de un trabajo en conjunto entre diferentes áreas del gobierno nacional y distintas entidades y organizaciones sociales como Cáritas Argentina, TECHO, Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa (CCC).

Un análisis previo realizado por la ONG TECHO -del período 2013-2016- reflejó que la mitad de las villas y asentamientos del país registraba un alto grado de vulnerabilidad y dos de cada diez, atravesaba una situación crítica.

Allí no ingresan ambulancias ni la policía, se inundan cuando llueve y se dificulta el acceso a los servicios básicos. Ese ranking lo encabezaban la villa Roca, en Berisso; Lapacho III, en Tartagal y La lagunita, en Rosario.

Los datos recabados en el nuevo estudio que realizó el Renabap continúan en proceso de evaluación; de allí surgirán precisiones sobre la población y la extensión de cada asentamiento y del perfil de cada una de las comunidades.


www.conozcarecoleta.com.ar (5850) - Publicado: Lunes 29/01/18