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Escudo del barrio de Recoleta
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El Día de los Trabajadores

El 1º de Mayo, establecido por la Internacional Socialista como “Día de los Trabajadores”, nace en París en 1889 y se refiere a un hecho histórico. Los trabajadores de Chicago realizaron una huelga en esa ciudad de los Estados Unidos en 1886 y en una concentración, el 1º de mayo de ese año, se produjo un atentado. Por el mismo fueron condenados a la horca ocho dirigentes anarquistas y socialistas, acusados por un atentado que no habían cometido.

Delegados representantes de nuestro país estuvieron presentes en la Segunda Internacional de París, celebrada en 1889: eran el socialista alemán Wilhelm Liebknecht y el republicano francés Alejo Payret. Allí se declaró al 1° de mayo como “Día de los Trabajadores” y los representantes argentinos se abocaron a la tarea de organizar la manifestación de trabajadores en homenaje a “los mártires de Chicago” en Buenos Aires.

Fue así como se redactó un manifiesto, dirigido a “todos los trabajadores de las repúblicas del Plata”, que declaraba, entre otras cosas, su apoyo por la jornada de ocho horas y por las mejoras en las condiciones de trabajo.

Finalmente, el lugar elegido para la primera conmemoración del 1º de mayo en Buenos Aires fue el Prado Español, ubicado en la Avenida Quintana, lo que hoy es el barrio de La Recoleta. El jueves 1º de mayo de 1890 se realizó la asamblea, con una concurrencia que osciló entre 1.500 y 1.800 personas, según distintas fuentes.

En el mítin hablaron varios oradores señalando “las deplorables condiciones de trabajo en todos los gremios” y reclamando la limitación de la jornada a ocho horas. Los diarios comentaron con asombro ese hecho, al que consideraban «extraño a las costumbres del país». La Nación dijo, por ejemplo, que “había en la reunión poquísimos argentinos, de lo que nos alegramos mucho”.

Ya en 1909, los hechos tomaron rasgos muy graves al atacar la policía el mítin anarquista en la plaza Lorea, provocando catorce muertos y ochenta heridos. “Ancianos, hombres inermes, madres con sus hijos en brazos -decía un manifiesto- han sido fusilados por la espalda cuando para salvarse se alejaban. ¡Viva la huelga general! ¡Fuera el jefe de la policía, el verdugo de Falcón!”. El dolor obrero unió a socialistas y anarquistas, y el lunes 3 el trabajo se paralizó completamente. Durante el entierro de las víctimas se produjeron nuevas refriegas con la policía, se levantaron barricadas y los tiroteos duraron toda la noche. Por ocho días se detuvo en absoluto la vida industrial y comercial de Buenos Aires en una de las actitudes más enérgicas y duraderas que registra el movimiento obrero argentino y que se conoció como la "huelga general de la semana de mayo".

Los ánimos quedaron encrespados y unos meses después, el 14 de noviembre, una bomba anarquista arrojada por Simón Radowitsky mató al coronel Ramón Falcón y a su secretario Alberto Lartigau, que circulaban con su carruaje por la esquina de Avenida Quintana y Callao, barrio de Recoleta.

La represalia no se hizo esperar; expulsaron del territorio nacional a los militantes obreros extranjeros y encarcelaron por centenares a los argentinos.

Al año siguiente en proximidad del 1° de mayo, crónicas de la época cuentan que grupos de “niños bien”, amparados por la policía, atacaron, destruyeron e incendiaron bibliotecas, locales sindicales y empastelaron la redacción y los talleres de La Vanguardia y La Protesta.

En los años sucesivos alternaron la represión con la seducción. Fue cuando apareció la Liga Patriótica, de Manuel Carlés, impartiendo a los obreros lecciones de “amor al país”, premiaba a los trabajadores no agremiados y costeaba obras de beneficencia por intermedio de las damas de clase alta. Durante los 1° de mayo estas señoras repartían ropas a los pobres, junto con catecismos “para que fueran buenos y no existieran luchas sociales”, tal como lo proclamaban los volantes de la época.

A pesar de todos los inconvenientes la fecha obrera se fue afirmando con el correr de los años, hasta llegar al 28 de abril de 1930, cuando el presidente Hipólito Yrigoyen decidió instituir el 1° de mayo como “fiesta del Trabajo en todo el territorio de la Nación”, porque según los considerandos “es universalmente tradicional consagrar ese día como descanso al trabajo”.

Curiosamente en Estados Unidos, el país donde se produjeron los cruentos sucesos que dieron origen a esta conmemoración, no se recuerda la fecha del 1º de Mayo como “Día de los Trabajadores”. En cambio, el primer lunes de setiembre de cada año se denomina “Labor Day”, y aunque tiene motivos de tipo sindical, es “el Día de los que Trabajan”, jornada de descanso y celebración.


www.conozcarecoleta.com.ar (4641) - Publicado: Martes 01/05/18