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Escudo del barrio de Recoleta
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de Recoleta



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Vecinos de Palermo y Recoleta padecen el "efecto boliche"

Algunos barrios de Buenos Aires, como Palermo y Recoleta, concentran gran cantidad de boliches y cervecerías y a altas horas de la madrugada, cuando los jóvenes se retiran del lugar después de haber bebido en exceso, gritan, pelean y molestan a los vecinos que no pueden descansar como corresponde.

Muchos de esos vecinos han realizado las denuncias correspondientes pero parece que se hace caso omiso al asunto y todo va de mal en peor. Sumado a los ruidos nocturnos, las veredas aparecen orinadas y vomitadas, además de botellas rotas y vasos esparcidos por doquier.

En el caso de Palermo, la calle Niceto Vega es una de las zonas más conflictivas y en la esquina de Serrano, se hacen visibles dos caras de la misma moneda, porque allí hay dos jardines de infantes, un colegio y dos geriátricos; una zona donde no debería haber boliches. Quienes viven en esas cuadras manifiestan que hay consumo de alcohol y drogas, la música a alto volumen, peleas, gritos, roturas de botellas y todo genera un clima de gran malestar que afecta a los residentes de esa zona.

En cuanto a Recoleta, la calle Vicente López entre Uriburu y Pueyrredón, concentra varios boliches y cervecerías, en su mayoría con mesas en las veredas y ocurren las mismas situaciones que en el barrio de Palermo.

Es un problema que parece no tener solución o no existe la voluntad de controlar para que no suceda.

Sin embargo, fuentes del Gobierno de la ciudad han informado que en Palermo se han clausurado 27 bares que funcionaban como boliches bailables.

Se registran hasta 40 denuncias por fin de semana sobre bares que funcionan como boliches y en la Agencia Gubernamental de Control (AGC) reconocen que la “desvirtuación de rubro” es uno de los principales problemas que encuentran en los operativos. Por esa causa, 2017 la AGC clausuró 1313 bares y en los primeros cuatro meses de este año ya habían cerrado 281. De ellos, 18 fueron en Palermo.

La "reconversión" de bares o pubs en boliches era muy común antes de Cromañón. A determinaba hora corrían las mesas y se terminaba armando una pista de baile. En casi todos los casos se violaba la capacidad máxima de los lugares. Tras la tragedia del boliche de Once, esa práctica se calmó bastante, pero ahora ocurre nuevamente.

El fenómeno de la gran cantidad de cervecerías que han abierto en el último año sigue creciendo al mismo ritmo que las quejas. Hay más de 200 locales y buscan regularlos con una ley y mientras tanto, los vecinos seguirán padeciendo la interrupción del descanso nocturno por ruidos molestos que siguen fuera de control.


www.conozcarecoleta.com.ar (2603) - Publicado: Miércoles 13/06/18