www.conozcarecoleta.com.ar


Escudo del barrio de Recoleta
Escudo del barrio
de Recoleta



Visitante Nro.

La Biela fundida

No se asuste, es un juego de palabras. Ese fue el antiguo nombre del bar La Biela, uno de los lugares típicos de Recoleta y que antes de la pandemia solía estar repleto de vecinos y turistas que visitaban la Ciudad, disfrutando de un trago o un rico café.

La Biela en cuarentenaLas cosas han cambiado y después de casi tres meses de cuarentena muchos locales están al borde de cerrar. "De tener 650 personas sentadas un sábado, ahora tenemos apenas 10 pedidos por día, el riesgo de cerrar siempre está", confiesa Carlos Gutiérrez, histórico encargado de la barra de La Biela, uno de los bares notables de Buenos Aires. El local permanece cerrado desde el 19 de marzo, por las medidas de prevención impuestas por el Gobierno, debido al coronavirus.

La Biela fue uno de los bares pioneros en instrumentar el distanciamiento social, a principios de marzo, cuando aún el coronavirus no había ingresado en la Argentina. Decidieron ubicar las mesas a un metro y medio entre sí. "Tenemos espacio, lo pudimos hacer y así trabajamos hasta que cerramos", afirma. Y se esperanza: "Es un modelo que hicimos, resultó y podría ser una solución".

"Hace dos semanas comenzamos con el delivery , y el take away. Nunca lo habíamos hecho, apenas representa el 5% de la facturación total", cuenta Gutiérrez "El problema es que no vemos futuro, no sabemos cuándo vamos a poder reabrir, no hay un plan del gobierno nacional ni de la Ciudad", enfatiza. "Tomamos la temperatura a todos los empleados cuando entran, y cumplimos con todas las medidas preventivas".

La Biela, en la esquina de la avenida Quintana y R.M. Ortiz, cuenta con 54 empleados. "Ahora tenemos una brigada de 10. Los demás están en sus casas. Todos los días preguntan cuándo pueden venir a trabajar", afirma Gutiérrez.

"Hay clientes que hace cincuenta años vienen todos los días, somos una gran familia" y agrega "A los más mayores les acercamos una silla porque no pueden estar tanto tiempo parados y allí se toman un café", afirma Gutiérrez, y "Nos piden que les saquemos una mesa, guardando distancia, pero no podemos, y nos da mucha pena".

Actualmente La Biela ofrece, por delivery y take away, café, chocolate, y diez platos, entre carnes, pastas, pescados, omelettes y tortillas. "Aunque lo que más se vende es el café que los vecinos vienen a tomar en la calle", sostiene el encargado. "El delivery es una forma de darnos ánimo. No llegamos siquiera a pagar un servicio", afirma.

La Biela en plenitudLas empresas de luz, agua y gas le contestaron recientemente para comunicarles que les postergarían los vencimientos. "No es la solución, porque igual no podremos pagar. Los restaurantes y hoteles debemos tener ayuda económica, principalmente, para el día después", afirma.

La historia de Recoleta cuenta que en esa esquina en 1850 había una pulpería del Vasco Michelena, con el correr de los años se convirtió en un pequeño bar al que su propietario español bautizó “La Viridita”, compuesto por una angosta vereda con sólo 18 mesas. Luego fue el “Aerobar”, nombre que recibió durante algunos años en homenaje a los pilotos civiles vecinos de enfrente.

En 1950 una biela fundida del auto del corredor Roberto "Bitito" Mieres le daría su nombre definitivo. Mieres se bajó de su coche y reunió a sus compañeros, Jorge Malbran, Ernesto Torquinst, y otros, afincándose en este pequeño bar al que bautizaron “LA BIELA FUNDIDA” primero, y luego simplemente como “LA BIELA”, nombre con el que se hizo mundialmente famoso y que es una marca registrada por la concurrencia de los amantes del automovilismo.

La Asociación Argentina de Automóviles Sport no tenía sede, y entonces estos fanáticos decían a La Biela “La Secretaría”. Luego, sucesores de aquel primer grupo como Charly Menditeguy, Rolo Alzaga, Eduardo Copello, Gastón Perkins y muchos más, fueron testigos y protagonistas de la moda más temible que llenó las veredas de Quintana, Ayacucho y Alvear: las “PICADAS”, monstruo ruidoso, provocador de adrenalina y curiosidad de los años sesenta.

Sus mesas han sido visitadas por infinidad de turistas, políticos, empresarios, deportistas y muchos más. Personajes con poder Real o Democrático, como los Reyes de España o los Premieres de varios países. Escritores de la calidad de Adolfo Bioy Casares, Ernesto Sábato, Jorge Luis Borges, Julio Cortazar. Destacados músicos como Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Facundo Cabral, el artista plástico Pérez Celis. Actores y actrices de todos los medios. Corredores de Fórmula 1 de distintas épocas, como Jackie Stewart o Emerson Fitipaldi. El famoso director de cine Francis Ford Coppola, cuya primera salida nocturna en su visita a Buenos Aires fue a La Biela y los dichos del actor Robert Duvall “Siempre vamos a La Biela, que es mi lugar preferido en todo el mundo. Es una gran esquina, el café, los mozos..”

Por eso, quien escribe esta nota, como vecino y por el bien de todos los que allí trabajan y los que van a disfrutar de un café o un trago en sus mesas, al sol o bajo el histórico gomero, deseamos de corazón que las cosas cambien y que “La Biela fundida” sea solo el recuerdo de su antiguo nombre.


www.conozcarecoleta.com.ar (5069) - Publicado: Lunes 08/06/20 - Fuente: La Biela