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¿Quién mató a John Lennon y por qué?

El músico murió en Nueva York, a los 40 años de edad víctima de los disparos de un hombre al que poco antes había autografiado un ejemplar de su último disco.

John Lennon, fue uno de los mayores artistas de la música en el siglo XX y un hombre que dejó un extenso legado disfrutado por varias generaciones. Fue miembro de la formación original de The Beatles, la banda bisagra en la música del siglo XX, que marcó un antes y después de la banda originaria de Liverpool.

Lennon y Chapman

Cuando aún tenía tanto para dar, un asesino truncó su vida a los 40 años. Fue en la puerta del Edificio Dakota ubicado en el número 1 de la calle 72, el lugar en el que se instalaron Lennon y Yoko Ono desde 1973 y dos años después de mudarse a Nueva York. En la puerta del mismo solían juntarse jóvenes para fotografiar o pedir algún autógrafo del ex beatle cuando este saliera.

El fatídico 8 de diciembre de 1980, cerca de 16 horas, John y Yoko abandonaron el Dakota para dirigirse a los estudios Record Plant, pero en la puerta del edificio se detuvo a firmarle un ejemplar del disco, 'Double Fantasy', a Mark Chapman.

En el estudio Lennon trabajó durante seis horas y posteriormente regresó a su casa, llegando alrededor de las 22.50 horas, la limusina de Lennon se detuvo frente al Dakota y, tras salir del coche y pasar cerca de Chapman, a quien había firmado un autógrafo horas antes, éste efectuó cinco disparos de los que impactaron cuatro en su espalda de Lennon y en su hombro izquierdo. John continuó caminando y llegó al vestíbulo del edificio antes de caer desplomado sobre el suelo. John Lennon moriría unos minutos después, según el certificado de defunción a causa de "heridas múltiples en el hombro izquierdo y pecho, pulmón izquierdo y arteria subclavia izquierda, hemorragia externa e interna, shock".

La escena fue capturada por el fotógrafo amateur Paul Goresh, que casualmente se encontraba allí, también esperando a Lennon para fotografiarlo o pedirle un autógrafo.

mark chapmanPor su parte, Chapman permaneció impasible en la escena, sacó su libro 'El guardián entre el centeno', de J.D.Salinger, y comenzó a leer hasta que llegó la policía. Tres horas después, se comparó con el protagonista de la novela mientras declaraba ante la policía: "Estoy seguro de que la mayor parte de mí es Holden Caufield, el personaje principal del libro. El resto de mí debe ser el diablo", espetó. En el ejemplar se pudo comprobar además que había escrito "esta es mi declaración", y con él tenía aún el revólver y el disco que previamente le había firmado Lennon. Según Chapman, el asesinato era consecuencia de la lectura de la novela de Salinger.

En agosto de 1981, Chapman fue condenado a una pena de cadena perpetua y todavía permanece en el Correccional Attica con hasta once solicitudes denegadas para la libertad condicional. La primera se produjo en el año 2000 y alegó que no era un peligro para la sociedad, y la última se produjo este año con el mismo resultado.

En el momento del asesinato, Chapman tenía 25 años, ahora tiene 65 y asegura que la culpa le corroe, aunque ha encontrado la paz en la palabra de Jesús. Incluso pidió perdón a Yoko Ono: "Quiero agregar eso y enfatizarlo mucho. Fue un acto extremadamente egoísta. Lamento el dolor que le causé a ella. Pienso en ello todo tiempo", expresó.

Han surgido muchas teorías sobre este asesinato, aunque la que más se sostiene es la que Chapman padecía graves problemas. Pero también muchas voces han señalado a la CIA como instigador del asesinato al ver que Lennon suponía un escollo debido a su forma de actuar frente al Gobierno de Estados Unidos. Sobre esta hipótesis escribió el periodista Fenton Bresler en su libro '¿Quién mató a John Lennon?', alegando que Chapman no era un admirador del cantante sino un agente externo de la CIA reclutado a través de la Asociación Cristiana de Jóvenes.

¿Por qué Chapman mató a John Lennon?
"Fue por gloria personal", explicó definitivamente Chapman 40 años después del crimen. "Era extremadamente famoso. No lo maté por su personalidad o la clase de hombre que era. Era un hombre de familia. Era un icono. Era alguien que hablaba de cosas de las que ahora podemos hablar y eso es excelente. Lo asesiné porque era muy, muy, muy famoso y esa es la única razón. Yo estaba muy, muy, muy concentrado en buscar la gloria personal. Fue muy egoísta", expresó.

Entre las señales más significativas que desparramó Chapman luego de matar a Lennon aparece un hallazgo escalofriante. Poco después de ser detenido, la policía allanó la habitación que ocupó el homicida en el Hotel Sheraton. En un ordenado semicírculo, el asesino dejó sobre la cama su pasaporte, la Biblia abierta en el Evangelio según San Juan y una copia del álbum Runt: The Ballad Of Todd Rundgren (en la tapa aparece el músico tocando el piano de espalda y con una soga colgando de su cuello). "Lo dejé como una declaración", diría años más tarde y la comparación de la foto del piano blanco e inmaculado de la sesión de Imagine apareció al instante. En la biografía de Jones, Chapman confiesa su pasión por Rundgren. "Las letras y la música me daban todo lo que necesitaba para expresar mi identidad, no necesitaba nada más. Estaba en mi propio mundo privado con Todd. Era la banda de sonido de mi vida, más que eso, se volvió mi vida", dice Chapman en el capítulo titulado God And Todd. Unos días antes de consumar el asesinato de Lennon, Mark anduvo morodeando la casa de Woodstock, durante años el lugar de residencia del músico. Según aventuró el periodista inglés Barney Hoskins en febrero de 1998 desde las páginas de la revista Mojo, "si Chapman se hubiese cruzado con Todd le habría disparado". Casualidad o no, unos meses antes Rundgren se mudó a San Francisco luego de que un grupo de asaltantes desvalijara su casa y lo mantuviera atado a él y su novia, la modelo Karen Darvin, durante horas. Uno de los ladrones no dejó de silbar canciones de Rundgren mientras ordenaba el botín.

Mucho antes de la oscura aparición de Chapman, existió un vínculo entre Lennon-Rundgren, un fuerte lazo de admiración sostenido en mayor medida por el músico norteamericano que luego mutó en un grotesco cruce de acusaciones y peleas mediáticas. Al frente de su banda Nazz, Rundgren fue uno de los más fervientes admiradores de Los Beatles, pero la relación se cortó en 1973 cuando Lennon lo acusó de plagio en una serie de batallas epistolares desde las páginas del semanario británico Melody Maker.

"Querido Todd, me gustás, y algo de tu trabajo también, incluyendo 'I Saw The Light' que no es diferente de 'There´s A Place' (The Beatles) desde el punto de vista de la melodía", escribió Lennon. La sarcástica misiva no era otra cosa que la réplica a un mensaje belicoso aparecido en el mismo medio: "John Lennon no es un revolucionario. Es un idiota. Gritando acerca de la revolución y actuando como un boludo. Todo lo que realmente quiere hacer es llamar la atención. Pero golpear a una moza en el Troubador, es demasiado. ¿Qué clase de revolución es esa?", así describía Rundgren a uno de sus héroes de la adolescencia luego de ser testigo de los desmanes producidos durante el llamado Lost Weekend, aquel período de locura y destrozos que John lideró a su paso por diferentes ciudades de la Costa Oeste y junto a varios amigos caravaneros como Harry Nilsson, Ringo Starr y Keith Moon.

Como cristiano extremo, Chapman guardaba rencores desde los días de la frase poco feliz de John y mal interpretada por el resto del mundo católico "Los Beatles somos más populares que Jesús". Cualquier gesto, letra o imagen de Lennon podía acrecentar el resentimiento de Chapman, pero la frase "no creo en Jesús, sólo creo en mí" ("God") lo irritaba de un modo peculiar. Un mes antes del asesinato de Lennon, Todd Rundgren editó un disco junto a Utopia, el grupo que lideró a la sombra de su carrera solista. Deface The Music es un atrevido ejercicio sobre cómo es posible obtener en un estudio réplicas similares a grupos exitosos e influyentes, en este caso The Beatles. Para Chapman, deface (desfigurar, aniquilar) significaba una señal de Rundgren y en esas canciones que reproducían los tics más conocidos de los Fab Four había una clara alusión a los ideales perdidos. Entre las hipótesis posibles que manejaba el oscuro laberinto cerebral de Mark Chapman existían dos posibilidades: el sacrificio ritual con Todd Rundgren en el papel de cordero o el castigo divino a una estrella de rock combativa devenida en un domesticado padre de familia. Chapman no encontró a Rundgren en Woodstock y enfilo hacia Nueva York en donde permaneció varios días haciendo guardia en la elegante y concurrida vereda del Dakota, justo frente al Central Park.

Mark Chapman dijo: "No tengo excusas. Esto fue por gloria personal".


www.conozcarecoleta.com.ar (8754) - Publicado: Martes 08/12/20
Fuentes consultadas: Rolling Stone, BBC News Mundo, Diario AS