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"Revelaciones Espaciales, 1957-1987"
Una muestra de Raquel Forner en el Museo Nacional de Bellas Artes

El martes 29 de noviembre, en el Museo Nacional de Bellas Artes, se inauguró la muestra de Raquel Forner, "Revelaciones Espaciales, 1957-1987".

Producida junto con la Fundación Forner-Bigatti, se exhiben 65 obras de la artista, en el Pabellón de Exposiciones Temporarias y por primera vez se muestran en forma integral las denominadas series espaciales. La expo estará hasta el 26 de febrero de 2023.

Raquel Forner, Revelaciones EspacialesEl guión de la muestra es del director del Bellas Artes, Andrés Duprat y curaduría de Marcelo Pacheco. Con estas series Forner concluyó el llamado “ciclo terrestre”, que entre 1950 y 1980 refería a los dramas de la guerra.

El conjunto se compone de pinturas de gran porte, litografías, dibujos y bocetos que Forner desarrolló a partir de una enorme curiosidad y asombro que le causaba la conquista del espacio que los rusos comenzaron con el lanzamiento de la primera nave Sputnik no tripulada.

En la segunda Sputnik mandaron a la perrita Laika que, según varias fuentes, murió asfixiada. Los soviéticos la mandaron a la muerte solo para averiguar si un ser vivo podía superar la puesta en órbita. Pero de esto no habla la muestra de Forner.

Volviendo a la belleza y a la fuerza profética de sus pinturas, dice Duprat que cuando la artista “se embarcó en esta prolongada etapa de su producción, ya era una figura consagrada de la escena argentina”.

Se había hecho sitio superando muchos escollos en un mundo patriarcal y “apeló a los lenguaje heredados de su pasaje por la experiencia surrealista como parte del Grupo de París, que puso en diálogo con los postulados del expresionismo y el fauvismo e, incluso, con las entonces contemporáneas del informalismo y la neofiguración”.

Quienes visiten la muestra, iniciarán el recorrido encontrando una Luna gigante, un óleo sobre tela de 120 por 120 cm de su serie Las Lunas, de 1960 que está lejos de ser la que cautiva en plenilunio, pero muy cerca de las características del satélite real con sus cráteres y su lado oscuro.

A la izquierda, El rey hambre (1950), un personaje con barbijo que integra la serie La farsa al lado del Carro de la muerte (1955), de su serie El Apocalipsis provocan un enorme impacto, dados los dos últimos años que sacudieron al mundo y la amenaza de catástrofe que parece cernirse sobre la humanidad.

Sin duda las tragedias de la guerra fueron una obsesión de Forner a la hora de crear estas obras, pero no deja de sorprender su resonancia actual.

Marcelo Pacheco, menciona en su texto una forma de producción personalísima de la artista que ordenaba por títulos y series, a la vez que con ellos revelaba su fascinación por la carrera espacial.

El curador destaca que “la sensibilidad de Forner frente al salto de la humanidad hacia el misterio, lo desconocido, lo hasta entonces fantaseado o estudiado a través de escasos y rudimentarios instrumentos como el telescopio, no solo significaba una nueva fascinación y admiración por el conocimiento, sino también la vivencia simbólica del hombre, la consideración de las preguntas esenciales sobre la vida y la creación”.

Cuarenta y tres de las obras de la exposición son de la Fundación Forner-Bigatti, entre óleos, bocetos y litografías. “Todo esto salió de la imaginación y de una manera de sentir lo que sucedía a su alrededor. Tanto desde la época de la guerra. En Raquel Forner su obra es una búsqueda de una salida”, dice María Rosa Castro, presidenta de la Fundación que se ubica en San Telmo.

Mariana Marchesi, coordinadora artística del Bellas Artes, destacó que esta exposición fue pospuesta desde 2020 por la pandemia. “Lo más destacado de esta exhibición es que toma en cuenta los dos grandes momentos de la producción de Raquel Forner. La serie terrestre y la serie espacial que significó salir a buscar otros mundos”, destacó. Y junto con esos mundos también salió en busca de otros seres.

Pacheco subraya en su ensayo que irá al catálogo de esta exposición que, para Forner, “el hombre que mira el espacio pasa a ser un terráqueo que se pregunta por su existencia en el cosmos, solo una galaxia más dentro de un número desconocido de constelaciones. Asimismo, pone de relieve “los interrogantes acerca de las vivencias de lo humano y sus manifestaciones en los mundos de lo natural y del intelecto. La condición de lo humano volvía una y otra vez, entre sensaciones y emociones, entre lo racional, lo imaginado y lo vivido.

El hombre y, en especial, la mujer habían sido para Forner protagonistas constantes de sus telas desde los años 20. Las batallas entre naciones o los enfrentamientos entre hermanos de un mismo país habían llenado su pintura. A partir de 1957, el hombre y las mujeres se convirtieron en terráqueos que salían a la conquista de la Luna: la humanidad se transformaba en astroseres y mutantes, el hombre del espacio.

El hombre descubría un contexto cósmico y sus realidades. Ahora, el planeta se incorporaba al sistema solar como una minúscula parte del universo ocupada por la Tierra y sus siete mil millones de habitantes”.

Colores vibrantes, títulos que despiertan la imaginación del visitante y una artista que ayuda a reflexionar sobre el poder del arte para salir de una realidad muchas veces asfixiante y provisional.

La muestra puede visitarse de martes a viernes, de 11 a 20; sábados y domingos, de 10 a 20. Lunes, cerrado. Hasta el 26 de febrero.
Entrada: gratuita.
Museo de Bellas Artes, Libertador 1473.


www.conozcarecoleta.com.ar (5435) - Publicado: Sábado 03/12/22 - Fuente: Clarín