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Adolescentes de 14 años crearon bastón inteligente para ciegos

Así como hay un alto porcentaje de jovencitos que no estudian ni trabajan, también los hay con gran dedicación, ganas de aprender y vocación de servicio, que piensan y ejecutan acciones que brindan mejor calidad de vida a personas con capacidades diferentes.

Vale la pena dar a conocer a esos chicos que ocupan su tiempo en algo productivo, como un grupo de estudiantes del Colegio San Agustín de Monte Grande, que han inventado un bastón inteligente para personas ciegas., que se conecta con los semáforos peatonales: cuando el semáforo está en rojo, el bastón vibra y le avisa al usuario que debe esperar.

Es una herramienta de bajo costo, fácil de replicar y con potencial para aplicarse en la vida cotidiana.

Los chicos son: Antonella, Valentino y Esmeralda, de 14 años, que iniciaron el año escolar, volviendo a clases con este importante logro: el bastón inteligente para personas con discapacidad visual y ganaron un premio internacional. Aunque Esmeralda ya no asiste al Colegio San Agustín de Monte Grande, fue allí donde nació el proyecto.

El año pasado, su profesor de robótica, Rodrigo Criado, les propuso pensar un proyecto que integrara lo aprendido en la materia. Surgieron varias ideas, como brazos robóticos y otras alternativas y decidieron que tenía que tener un fin social: “Tenía que ayudar a alguien”.

“La idea surgió cuando vimos a personas ciegas intentando cruzar la calle y dependiendo mucho de otros. Queríamos hacer algo para que puedan ser más autónomos”, contó Antonella.

Según explicó Laura Sabino, directora del colegio, ya existían algunas alternativas, como aplicaciones de celular, que pueden resultar riesgosas al requerir el uso del teléfono en la calle. También están los semáforos sonoros, que presentan problemas como la contaminación auditiva, los altos costos y la menor efectividad en entornos ruidosos.

Frente a eso, los estudiantes desarrollaron un sistema simple: un bastón inteligente que se conecta con los semáforos peatonales. Cuando el semáforo está en rojo, el bastón vibra y le avisa al usuario que debe esperar, cuando cambia, la vibración se detiene.

Para armarlo, utilizaron tecnologías accesibles como Arduino, módulos de radiofrecuencia y piezas fabricadas con impresión 3D en la misma escuela. El dispositivo fue probado en distintas situaciones, incluso con una persona ciega, y funcionó de manera clara y efectiva. Fue diseñado con una plaqueta electrónica que integra un receptor RF y un motor vibrador.

El bastón distingue, a través de colores, los diferentes tipos de discapacidad visual: blanco (o azul en este caso, por el protector) para personas ciegas, verde para baja visión y blanco con rojo para personas sordociegas.

El proyecto no solo fue seleccionado para la Feria Internacional Ciencia Joven, que se realizó en Brasil en diciembre de 2025, sino que también obtuvo el primer puesto en la categoría Proyecto Internacional.

Allí presentaron su creación y conocieron a otros estudiantes que también compartían sus proyectos. “Todos nos felicitaban, no podían creer lo que habíamos hecho”, contó Valentino. La mayoría de los participantes eran mayores, lo que hizo que el reconocimiento tuviera aún más valor para ellos.

Durante el proceso, además de aprender contenidos técnicos, tuvieron que trabajar en equipo, organizarse y resolver los problemas que fueron surgiendo, como las interferencias en la señal o el uso inicial de un sistema que no resultó adecuado.

El resultado fue una herramienta de bajo costo, fácil de replicar y con potencial para aplicarse en la vida cotidiana.

El proyecto fue reconocido por la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Cámara de Diputados de la Nación y ya fue presentado al Municipio de Esteban Echeverría para su posible implementación.

“Los chicos ya ganaron con el proyecto y no queremos sacar un rédito económico”, dijo Sabino. “Solo queremos que la solución quede a disposición de quien la necesite y que no se quede en un prototipo”.

Además, la iniciativa empezó a tener repercusión en medios internacionales. “No existe en otros lugares del mundo”, agregó la directora.

Esperan que su historia y su bastón lleguen a más personas. Mientras tanto, agradecen que se difunda el proyecto para que su idea deje de ser un prototipo y pueda convertirse en una herramienta útil en la vida cotidiana.

Es un invento muy útil, podemos comprobarlo aquí en el barrio de Recoleta donde vemos muchos ciegos o disminuidos visuales, que concurren a instituciones que los nuclean, en las cercanías de la Biblioteca Nacional, que necesitan ayuda para cruzar la avenida Las Heras.


www.conozcarecoleta.com.ar - 4644 caracteres – Viernes 03/04/26 - Fuente: Clarín