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Alerta por estafas telefónicas ¿cómo detectarlas y qué hacer?
Hace varios años que los secuestros extorsivos mediante llamados telefónicos a la madrugada son habituales. Quienes atienden son sorprendidos y se asustan porque creen que es la voz de alguno de sus hijos, llorando e implorando que entreguen importantes sumas de dinero para que no los maten y los liberen.
Ahora, los delincuentes fueron por más y en los llamados en los que engañan a la gente empezaron a exigir títulos de propiedad de casas o autos. Los especialistas advierten que usan la documentación como señuelo con otras víctimas.
Según la ministra de Seguridad Nacional, este delito está en aumento y la tendencia es que seguirá creciendo.
Entre las últimas víctimas, a un periodista de Clarín intentaron hacerle el “cuento del tío”, cuando lo llamaron para advertirle falsamente que uno de sus hijos estaba detenido; aunque la modalidad es conocida, la novedad fue que, además de exigir dinero, le pidieron el título de propiedad de un inmueble. Especialistas en ciberdelito alertaron que esta variante, que combina ingeniería social y uso posterior de documentación para nuevas estafas, comienza a repetirse con mayor frecuencia.
Parece que los estafadores ya no se conforman con una suma de dinero o algunas joyas, ahora elevaron el nivel de sofisticación e incorporaron nuevas maniobras que complejizan las investigaciones y multiplican las víctimas. Una de las modalidades que empieza a repetirse con mayor frecuencia -además de la estafa monetaria- es la búsqueda de documentación sensible -como títulos de propiedad o formularios automotores- para utilizarla en futuras estafas.
Julio López, especialista en fraudes, explica que el secuestro virtual continúa siendo una de las puertas de entrada más habituales. “Es el típico llamado. No hay ningún secuestro, ni ningún accidente, ni atropellaron a nadie. Hay alguien que balbucea, que supuestamente es tu hijo, y el cerebro completa lo que falta. Después te habla el abogado, el comisario o el médico”, señala. Según detalla, una de las variantes que más funciona es la que afirma que un familiar “mató a alguien con el auto” y necesita dinero urgente para evitar consecuencias penales.
Sin embargo, la novedad no está solo en la urgencia emocional, sino en lo que ocurre después. “Estamos viendo la adquisición de documentos para futuras estafas”, advierte López. En algunos casos, los estafadores logran que la víctima envíe por WhatsApp una escritura, un título de propiedad o un formulario 08 bajo distintos pretextos. Luego, ese documento es reutilizado para intentar vender un inmueble o un vehículo, o para dar apariencia de legitimidad a otra operación fraudulenta.
“Al enviar tu escritura con tu documento o título del automotor es usado, después para otra maniobra, lo muestran para señar una propiedad o para convencer a otra víctima”, explica. Por eso insiste en que, aunque no haya habido un perjuicio económico inmediato, es fundamental realizar una denuncia. “Las denuncias hay que hacerlas igual. Sirven como antecedente. En la comisaría, en el banco o en la billetera virtual. Dentro del marco de una estafa, si yo entregué mi escritura eso tiene que quedar asentado”, remarca.
Con esos documentos, los delincuentes pueden publicar falsas ventas de propiedades o autos en plataformas digitales, exhibiendo papeles auténticos como supuesto respaldo para ganar credibilidad. Además, esa documentación contiene datos personales clave que pueden derivar en falsificaciones, suplantación de identidad y otras maniobras fraudulentas. La combinación de ingeniería social telefónica y reutilización de documentos reales complejiza el delito y amplía el daño potencial para las víctimas.
Otro caso frecuente de los últimos meses es que un estafador llama a una persona diciendo que por error le transfirió una suma de dinero que estaba destinada a otra persona y pide que por favor se la devuelva. Ruegan que sea pronto porque necesitan ese dinero para comer o algo importante y ante esa situación, muchos cayeron en la trampa y han devuelto ese dinero; algo que lo convierte en cómplice de una estafa, sin siquiera saberlo.
De esa manera, el delincuente evita exponer su propia cuenta y complica el rastro del dinero. Cuando la víctima original denuncia, quien aparece en la trazabilidad es la persona que recibió y devolvió el dinero. “Usan varias víctimas para cubrirse. Elevan todo un escalón. No solo estafan, sino que además piden documentación y reparten la plata entre distintos actores”.
Para Julio López, un especialista consultado, el fenómeno demuestra un cambio cualitativo en el delito. Ya no se trata solo de un llamado engañoso, sino de estructuras que combinan manipulación psicológica, uso estratégico de documentación y fragmentación del circuito financiero para diluir responsabilidades. “Es una novedad fuerte la documentación para futuras estafas. Están usando títulos y papeles para engañar a otros. El nivel subió”, concluye.
En enero la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, adelantó algunas estadísticas criminales de 2025 y dijo que bajaron los robos y homicidios en el país pero que aumentaron las estafas.
www.conozcarecoleta.com.ar - 5175 caracteres – Viernes 13/03/26 - Fuente consultada: Clarin
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