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Cuándo ver las Perseidas, la mejor lluvia de estrellas del año

La llegada de las Perseidas tendrá un doble premio: esa noche se darán unas condiciones de observación excepcionales gracias a la Luna nueva y, además, el máximo de actividad se producirá apenas unas horas después del eclipse solar.

Las Perseidas, también conocidas como las Lágrimas de San Lorenzo, no son la lluvia de estrellas más intensa del año, pero sí la más popular. Su fama se debe no solo al elevado número de meteoros que pueden observarse, sino también a que tienen lugar en pleno verano, cuando las temperaturas invitan a pasar varias horas al aire libre.

A ello se suma la posibilidad de observar brillantes bólidos y el hecho de que sea visible desde todo el hemisferio norte. En 2026, además, concurren dos detalles que la convierten en un espectáculo especialmente atractivo: el máximo de actividad llegará pocas horas después del eclipse solar total visible desde España y coincidirá con la Luna nueva, por lo que la ausencia de luz lunar favorecerá unas condiciones óptimas de observación. Con suerte se podrán ver entre 30 y 50 meteoros por hora.

Los aficionados y profesionales de la astronomía (en España) ya tienen marcada en rojo la fecha del 12 de agosto por el eclipse solar total. Sin embargo, esa jornada ofrecerá un segundo atractivo, ya que el pico de actividad de las Perseidas se producirá durante la noche del 12 al 13 de agosto.

El eclipse finalizará poco antes del anochecer, alrededor de las 21:30 horas en la España peninsular. A partir de la medianoche ya podrán observarse numerosos meteoros, cuya frecuencia irá aumentando progresivamente hasta alcanzar su máximo entre las 04:00 y las 06:00 horas. A medida que se aproxime el amanecer, el cielo irá aclarando y la observación resultará más difícil.

En realidad, las Perseidas permanecen activas durante un periodo mucho más amplio, desde mediados de julio hasta finales de agosto, aunque es durante la noche del 12 al 13 cuando suele registrarse la mayor actividad. Según la Organización Internacional de Meteoros (IMO), la tasa máxima puede alcanzar los 100 meteoros por hora en condiciones ideales. Sin embargo, el número real observado por la mayoría de los espectadores suele situarse entre 30 y 50 meteoros por hora, debido a factores como la contaminación lumínica, la nubosidad o la altura del radiante sobre el horizonte.

Es cierto que en algunos años se llegó a una auténtica tormenta de estrellas, con 200 partículas que iluminaron el cielo, pero han sido casos excepcionales como en 2016, o mejor aún, en 1993, con hasta 300 estrellas fugaces por hora.

Lo recomendado es buscar zonas sin contaminación lumínica.
Las Perseidas tienen su origen en el cometa 109P/Swift-Tuttle, cuya órbita alrededor del Sol tiene un periodo de aproximadamente 133 años. Cada verano, la Tierra atraviesa la región del espacio ocupada por las partículas de polvo y pequeños fragmentos rocosos desprendidos por este cometa en sus largas visitas.

Cuando esas partículas penetran en la atmósfera terrestre a velocidades cercanas a los 59 kilómetros por segundo, se calientan por fricción con el aire, se vaporizan y generan los destellos luminosos que conocemos como estrellas fugaces o meteoros.

Su nombre procede de la constelación de Perseo, ya que el radiante, el punto del cielo del que parecen surgir los meteoros, se encuentra en esa región. Sin embargo, para disfrutar mejor del espectáculo no conviene fijar la vista directamente allí. Lo más recomendable es observar una zona situada entre 40 y 60 grados de distancia, donde las trayectorias de los meteoros suelen apreciarse más largas y espectaculares.

Para contemplar las Perseidas en todo su esplendor, lo ideal es buscar lugares alejados de la contaminación lumínica, preferiblemente lejos de ciudades y núcleos urbanos de cierta entidad. También es importante contar con un horizonte despejado y evitar obstáculos como montañas, edificios o árboles. No es necesario utilizar telescopios ni prismáticos. De hecho, estos instrumentos reducen considerablemente el campo de visión, cuando lo más conveniente es observar la mayor porción posible del cielo.

Para disfrutar cómodamente de la experiencia, resulta aconsejable tumbarse en una hamaca, una tumbona o una esterilla, y permitir que los ojos se adapten a la oscuridad durante al menos 20 minutos. Por último, conviene evitar el uso del teléfono móvil o reducir al mínimo el brillo de la pantalla, ya que la luz artificial dificulta la adaptación visual y disminuye la capacidad para detectar los meteoros más débiles.

Una excelente opción consiste en desplazarse a alguna de las reservas y destinos Starlight, reconocidos por la calidad de sus cielos, la escasa contaminación lumínica y su oferta vinculada al astroturismo.

Suerte los españolres podrán disfrutar semejante espectáculo de la naturaleza.

Sería fantástico poder apreciar esa maravilla desde la plaza, junto a la Floralis Genérica, en Recoleta.


www.conozcarecoleta.com.ar - 4942 caracteres – Lunes 10/08/26 – Fuente: National Geographic