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Indigentes en Recoleta

Muchos vecinos se quejan por la presencia de indigentes que ensucian, plazas, veredas, arrojando restos de comida, cáscaras de frutas, botellas, etc. También orinan en la puerta de algunos edificios o en lugares públicos como el paredón del Cementerio y muchos otros. También algunos tienen comportamiento agresivo.

Quienes recorremos el barrio de Recoleta podemos ver a diario y en varios lugares los “asentamientos”, por llamarlos de alguna manera, cerca de algún monumento, en plazas, en ochavas, donde se apilan colchones, frazadas, cajas, latas, etc. que utilizan las personas que viven en situación de calle. Es triste ver esa realidad, sobre todo cuando hay niños pequeños. Pero muchos vecinos se quejan de la mala imagen que dejan, generando suciedad y en algunos casos en estado de ebriedad se tornan agresivos.

Guadalupe TagliaferriPara aclarar algunas cosas sobre este tema tuvimos una charla con Guadalupe Tagliaferri que tiene a su cargo el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat, la funcionaria que trabaja con los sectores más vulnerables y con la primera infancia destaca que “Hay que distinguir entre indigente y delincuente, la persona que está en situación de calle no es en todos los casos delincuente”.

Según Tagliaferri: “Hay personas que roban, en la calle, en un taxi, en un kiosco, a mano armada ese es un delincuente y hay que denunciarlo, eso va más allá de si es una persona que vive en situación de calle o no. No todas las personas que viven en situación de calle son delincuentes, hay personas que llegan a situación de calle en situaciones extremas, nadie de nosotros elige vivir en la calle. No es la mejor opción, aunque hay algunos que aprovechan estar en situación de calle para estar atentos y ver a quien le roban el teléfono o la cartera”.

La funcionaria destacó que “Cuando se está situación de calle lo más probable es que se vayan rompiendo un montón de pautas culturales que nosotros hacemos porque estamos en una casa, porque tenemos un baño, porque tenemos vecinos, etc. por eso tenemos responsabilidades que cuando estamos en situación de calle vamos perdiendo”.

Consultada sobre los refugios la funcionaria respondió: “Esa es una de las dificultades que tenemos para llevarlos a nuestros dispositivos, por ejemplo en los dispositivos una regla es que antes de ir a la cama deben bañarse y algunos se niegan a hacerlo. Cuando se llega a situación de calle les aseguro que día a día el ser humano se va deteriorando”.

“Nuestra Constitución definió que en nuestro país cada uno decide libremente cómo quiere vivir. Yo no opino si está bien o mal. Eso se puede debatir”.

Si la persona que elije vivir en la calle molesta, agrede, te roba o escupe, viva donde viva está cometiendo un ilícito.

Ante esto, una vecina se quejó que los indigentes, ensucian la vereda y la puerta de su casa, arrojando restos de comida, cáscaras de frutas, botellas, y también orinan y defecan en el lugar.

“En esos casos la policía no puede actuar, porque sería violación de sus derechos. El estado tiene que demostrarle al indigente que tiene un montón de recursos distintos que vivir en la calle. Una ley porteña establece que el espacio público es de uso irrestricto”.

“Vivir en calle no es un delito. El estado lo que tiene es un área específica para trabajar sistemáticamente para poder revertir la situación de calle, que la persona debe hacer voluntariamente. Hay una ley de salud mental que establece que las personas no pueden ser internadas en un manicomio sin la decisión de un juez y con la firma de tres médicos que determinen que la persona no está en condiciones de vivir socialmente. Andar desnudo por la calle, aunque nos parezca una locura, no es un delito”.

La funcionaria destacó que “Cuando llegamos al ministerio había 500 camas y solamente 3 espacios para que las mujeres con sus hijos, con su familia fueran a dormir. Hoy tenemos con lugares propios y lo que trabajamos con la iglesia, con Cáritas, casi 2000 lugares para que vengan a dormir. Algunos son espacios para que puedan estar todo el día, otros para que participen en talleres para poder sacarlos de la calle. Hay lugares para familias, donde pueden ir la madre, el padre, los hijos. También hay lugares para travestis, para adultos mayores, para niños que no están con sus padres”.

“A partir de los 12 años ningún juez puede ordenar que un niño sea alojado en ningún lugar contra su voluntad, porque sería privación ilegítima de la libertad. Tenemos programas de formación e inclusión al trabajo, hay paradores y se les otorgan subsidios para ayudarlos a la inclusión” concluyó la ministro.


www.conozcarecoleta.com.ar (4601) - Publicado: 12/03/17